UN GOBIERNO EN SABADELL PARA LA MAYORÍA SOCIAL

Juan Guil, noviembre 2015

El acuerdo para formar gobierno era un paso necesario para el desarrollo de un programa claramente de izquierdas y transformador. Lo contrario significaría una inestabilidad en el gobierno local  que imposibilitaría el desarrollo de los compromisos electorales, que asumieron las fuerzas que defendieron el cambio en las pasadas elecciones municipales.

Lo que sorprende es la crítica que se hace desde la oposición. Por un lado el PSC de repartos de cargos, como si un pacto de gobierno no llevara siempre incluido esa condición. Una ciudad de más de 206.000  habitantes y con un presupuesto de más 175 millones de euros, quiénes gobiernan deben tener dedicación. Todo los gobiernod del PSC de la etapa Bustos, con menos dedicaciones, el costo presupuestario costaba  un 38% más que el actual, sin contar la cantidades que percibían  los cargos de confianza y personas de libre designación. Esto sí que fue costoso para las arcas públicas.

Este es el pacto natural que agrupa a todos los partidos que están a la izquierda del PSC. Es un gobierno que representa los intereses populares de la ciudad y a la mayoría social, a la cuál debe priorizar su acción de gobierno.  Ser de izquierdas no es porque lo expresen las siglas, lo es por la acción de gobierno, por los contenidos programáticos y el cumplimiento de los compromisos con sus votantes.

Para poder desarrollar un programa, todo gobierno debe tener estabilidad, para no caer en la pura gestión de lo ya existente,  sin imaginación ni ideas. Mientras las personas padecían la crisis, el gobierno local del PSC se instalaba en la espera de la recuperación económica un año tras otro, sin entender que no estábamos ante una crisis cíclica clásica, sino una crisis provocada por el capital nacional e internacional con el fin de acabar con el estado de bienestar, como está ocurriendo.

Los ciudadanos de Sabadell y, en especial las capas populares, son a las que debe servir este gobierno, hemos de poder palpar el cambio profundo en la ciudad, especialmente los  que están  sufriendo los recortes y la austeridad por las políticas económicas del PP y CiU.  Las clases populares deben ver esperanza y soluciones urgentes para los que más sufren las consecuencias de la crisis. También  debe producirse un cambio radical en la relaciones con las entidades de la ciudad, implantado un nuevo modelo de  participación que acabe con el tinglado instrumental montado en la etapa Bustos.  Un gobierno transparente que termine con el clientelismo como medio de influir en las entidades. Todo ello es, a la vez, un instrumento para luchar contra la corrupción.

La oposición critica la cantidad de partidos existentes en el gobierno, del que han  contabilizado siete. Han contado mal, son más de siete. “No conseguirán la gobernabilidad porque no se pondrán de acuerdo”.-afirman. La  pluralidad  no tiene porque ser  un problema para gobernar cuando existe un programa que comparten en su totalidad y prevalezca el cumplimiento de lo acordado, evitando personalismos. La pluralidad enriquece porque permite tener visiones diferentes ante problemas complejos. En los temas no pactados y en los que no existan acuerdos de forma natural, cada uno debe mantener sus posiciones y su voto. Es relacionarse desde una nueva cultura, una relación entre gentes que tenemos muchas cosas en común. ¿Qué  pueden existir oportunismos? Es evidente, pero debe prevalecer  la estabilidad de un gobierno y un programa claramente de izquierda que se desarrolle. Se puede transformar Sabadell y ser un ejemplo en Cataluña.

Es evidente que el actual momento político en Cataluña lo hace más complejo por el debate y las decisiones del Parlament sobre la independencia. Pero quiénes queremos defender a las clases populares, en el ámbito local, es posible el trabajo común, porque las fuerzas políticas que están en este gobierno representan  la mayoría social de las personas  de Sabadell. El debate y las decisiones que se tomen en el proceso por la independencia no tienen porque dificultar el desarrollo del trabajo y la toma de decisiones de este gobierno municipal. Cada uno tiene posiciones propias sobre este tema y esto debe verse con normalidad. Es evidente que la oposición intentará buscar las contradicciones, sobre todo CiU.

Estamos en otros tiempos y son otros los problemas. Todos queremos construir un nuevo país. Yo también quiero construir otra España, federal y republicana, que reconozca  el derecho a la autodeterminación. Todas y todos queremos construir una nueva Cataluña, diferente, pues construyámosla también, desde los pueblos y ciudades. El programa es el instrumento para iniciar un proceso de transformación social, romper con la etapa anterior, poner los recursos públicos al servicio del interés general y, ésto no es izquierdismo como dice CiU, es simplemente la esencia de la socialdemocracia, la que el PSC y el PSOE  hace tiempo que abandonó.

La clave está en escuchar a la gente de la calle, y sobre todo a las organizaciones sociales representativas de esta ciudad. Creo que se va por el buen el buen camino y por ello debemos felicitarnos,  por este acuerdo de gobierno y ahora toca empezar a recorrer el camino, como decía Machado: “Caminante no hay camino se hace camino al andar”.

Juan Guil