-Construir un modelo de participación real (parte 2) 05/2016

Para que exista un modelo de participación real debe superarse la situación pasiva de la mayoría de la ciudadanía ante la política. Por ello, poner en marcha un proceso participativo esta vinculado a un fortalecimiento de los movimientos sociales y los sindicatos de clase, donde está el activo social principal, un ejército de personas que hace una labor militante en la ciudad y en centros de trabajo, que defiende lo común y la solidaridad. El gobierno de la ciudad gobierna con un programa comprometido con la mayoría social y, para ello, debe poner en marcha un proceso de participación real.

Una vez realizada la primera fase del debate en la ciudad con las organizaciones sociales, políticas, sindicales, cívicas y en asambleas ciudadanas, el ayuntamiento debe aprobar un modelo de participación basado en la co-decisión con la sociedad civil organizada, buscando las formas para que ésta participe progresivamente y tome conciencia política y sean actores activos en la sociedad que viven.

La co-decisión es la toma de decisiones conjuntamente entre las organizaciones y entidades representativas de la ciudad y su gobierno, creando instrumentos representativos de las personas, donde todas participen en igualdad de condiciones, independientemente de sus recursos económicos, profesión o situación  social.

No hay que olvidar que quien gobierna tiene un programa y se debe a sus votantes, por lo tanto, la primera norma que debe respetarse por las organizaciones representativas de la ciudad es la de reconocer el deber de quienes gobiernan a respetar sus compromisos electorales. Ésta es la obligación que tienen que tener y la ciudadanía  debe respetarlo. Por ello, sitúo lo de co-decidir.  Esto es evidente que limita la capacidad de decisiones, porque las que se tomen tienen que ser compatibles con los programas de quienes se presentaron a las elecciones. La decisión no es sólo para lo que debe hacerse, sino como hacerse también. Se puede decidir hacer una plaza y ésta tendrá un presupuesto concreto pero el tipo de plaza debe decidirse con la participación de la ciudadanía.

Los programas electorales suelen ser amplísimos, pero después cuando se gobierna se hace lo que se puede, ya que las competencias y los recursos económicos lo determinan, aunque el programa marca una línea de prioridades y unas orientaciones. Los que acentúan los problemas sociales y les dan prioridad en sus compromisos son las fuerzas de izquierdas, después se suele hacer poco en comparación con lo prometido, por la falta de recursos y también por gastos prescindibles que bastantes veces se hacen para contentar a sus votantes. Es verdad que el gran problema de la administración local es el poco margen que tiene para gastar, el dinero que viene de otros ámbitos -Cataluña, España, Europa- suele venir con fines finalistas lo que supone, que no sólo lo tienes que gastar para lo que te lo dan, sino que además tienes que co-financiarlo, especialmente los recursos europeos.

Una vez queden claras las reglas de juego, muy importantes para un modelo de participación, entraríamos en su desarrollo. Se trata de definir los instrumentos,   elaborar un  mapa en la ciudad de participación: distritos, barrios, sectores, ámbitos, referéndum vinculante, consultas ciudadanas, participación en las empresas publicas, y un instrumento representativo de la ciudad que reflejen la realidad, una especie de asamblea popular, compuesta por representantes de la ciudadanía, donde todas las personas residentes en nuestra ciudad estén representadas  a través de sus organizaciones,  grupos sociales y como deben estar representados. Pero el peso de este órgano debe estar compuesto con cierta relación con la realidad ciudadana, y donde todos deben estar representados con criterio proporcional aproximado.

Decidir un modelo de participación debe ser algo rigoroso, bien diseñado y de amplia participación,  buscando el consenso entre la sociedad civil organizada y el gobierno de la ciudad.