Política y derechos laborales

Juan Guil.

La reforma laboral impuesta por el PP en 2.012 es la reforma más dañina para la clase trabajadora, en 8 años ha liquidado parte importante de lo conquistado por la clase trabajadora y sus sindicatos de clase, especialmente en convenios colectivos y pactos de empresa, que pierden derechos conseguidos durante muchos años de grandes conflictos laborales. Ha sido un retroceso social y laboral gigantesco, sufrido por trabajadores y trabajadoras, que demuestra la importancia de la política, de la que dependen nuestros derechos sociales y laborales.

Reformas laborales se hicieron durante todo el periodo democrático, pero ninguna comparable a esta, muestra el cambio radical de la derecha y la elite empresarial aglutinada en el Ibex-35 y la CEOE. La sociedad crea más riqueza, que el capital acapara y acumula.

 Es necesario derogar la reforma laboral, y abrir una nueva etapa para recuperar los derechos perdidos, abordando a la vez, nuevos retos del mundo laboral teletrabajo, digitalización, robotización etc que deben mejorar las condiciones de vida, trabajo y derechos laborales, reduciendo la edad de jubilación y la jornada de trabajo, que debe incluirse en el nuevo estatuto de los trabajadores.

El Pleno empleo, su estabilidad y salarios dignos, son imprescindibles para mantener las pensiones del presente y futuras, es necesario el fortalecimiento de los sindicatos de clase, y los movimientos sociales, situando la lucha por pensiones dignas, en la sociedad y el centro trabajo. El sistema público de pensiones debe mejorar siendo necesario un cambio en la correlación de fuerza, el movimiento obrero debe ser el componente principal, fortalecido, con capacidad de respuesta, a la vez que se consolida el gobierno progresista, de esto dependen los futuros avances sociales y laborales.

Para afrontar con éxitos los cambios que se producirán en próximas décadas, y supondrán grandes beneficios, que crecen con las nuevas tecnologías, aplicadas a los procesos productivos, el conjunto de la sociedad se debe beneficiar y prosperar, rompiendo la tendencia actual, el 1% de la sociedad, acumula el 50% de la riqueza, un cambio producido en los últimos 25 años, la riqueza se ha multiplicado por 6 en los últimos 40 años mientras ha aumentado la pobreza al 30% de las personas, con un futuro incierto, nuestros hijos y nietos vivirán peor que nosotros, en una sociedad donde la riqueza seguirá creciendo año a año, aumentado las diferencia entre la elite de banqueros y empresarios enriquecidos.  

Debemos recuperar capacidad de movilización para impulsar  la negociación colectiva, y poner en marcha el nuevo estatuto de los trabajadores, recuperando los derechos arrebatados, derogando la perniciosa reforma laboral de Rajoy y otras anteriores, se han de abordar temas de gran importancia, como la necesaria reducción de la jornada de trabajo, imprescindible para el mantenimiento del empleo, abordar con éxito la transformación del mundo del trabajo, con la robotización y la digitalización, que está generado grandes cambio en el mundo del trabajo, recientemente la banca ha suprimido 100.000 empleos, en el periodo 2008-2010 durante la crisis.

Entramos un periodo en que la confluencia en política y alianzas en los movimientos sociales y los sindicatos de clase, se interrelacionan para impulsar cambios en los centros de trabajo y la sociedad, iniciar un proceso de recuperación de derechos, pero esto debe ir acompañado del fortalecimiento de los sindicatos como componente principal en el contexto de la lucha de clase, que adquiere una nueva dimensión. Es necesario iniciar un proceso de cambio de la correlación de fuerzas, imprescindible para acumular fuerzas y la consolidación del gobierno de izquierda progresista.

La crisis del 2008-2010 ha demostrado que, la política es el centro de actuación en la sociedad pudiendo arrebatar los derechos conseguidos con movilizaciones y huelgas, como ha ocurrido con la reforma laboral del gobierno Rajoy,  en este contexto político  la conciencia de clase de sindicalistas se convierte en factor imprescindible para vencer a la derecha y sus políticas reaccionarias, su activismo se convierte de facto en imprescindible para evitar el riesgo de que derecha y ultraderecha puedan acceder al gobierno que supondría otra derrota histórica para el movimiento obrero. Vivimos una época de cambio políticos, sociales y laborales, la lucha de clase adquiere una mayor dimensión ante el capitalismo salvaje, que pretende desmantelar el estado del bienestar, sometiendo a los asalariados a una semi-esclavitud.

Es el momento de acumular fuerza,  buscar lo que une, hacer alianzas, presionar a nuestro gobierno para que cumpla su programa, sus compromisos, defendiendo los intereses de la clase trabajadora, la inmensa mayoría de la sociedad, debemos forma un bloque para defender otro modelo de sociedad, donde prevalezca lo colectivo y la riqueza que crea el trabajo se distribuya, el programa pactado entre PSOE y Unidas Podemos permitirá avanzar a la mayoría de la sociedad, las alianzas serán para que el gobierno cumpla su compromiso y confrontarnos contra la élite empresarial y las imposiciones que vienen de la unión europea. Conflicto y movilización no son un fin en sí mismo, cuando prevalecen algunos protagonismos por encima de los intereses colectivo, se convierten en freno a los objetivos.

(11/09/2020)